

Una mala gobernanza de datos rara vez provoca un problema grave de forma repentina. En cambio, erosiona silenciosamente los rendimientos con el tiempo. Tomar decisiones basadas en datos inconsistentes o incompletos puede provocar operaciones innecesarias, una volatilidad excesiva y riesgos de incumplimiento normativo. Los errores en los informes deterioran la confianza de los clientes. Estos problemas no solo generan problemas operativos, sino que afectan directamente al rendimiento.
Muchas empresas dan por hecho que una buena gestión de los datos resuelve el problema. Pero no es así.
La gestión de datos consiste en mover y almacenar datos de forma eficiente.
La gobernanza de datos consiste en garantizar que los datos sean precisos, estén completos y se utilicen correctamente en la toma de decisiones.
Una cosa reduce la fricción y la otra, los errores. Y los errores salen mucho más caros que las ineficiencias.
Si una gobernanza de datos deficiente está afectando a la rentabilidad, estos cuatro principios pueden ayudarle a revertir esta tendencia:
1. Vincular las decisiones con los datos
Comience por identificar las decisiones más relevantes, como los cambios en la asignación de activos, las verificaciones de mandatos o las aprobaciones de operaciones, y determine los conjuntos de datos que las sustentan. Establezca unos estándares mínimos de calidad para cada uno de ellos. Esta claridad garantiza que las decisiones importantes nunca se basen en información poco fiable.
2. Asignar responsabilidades
La gobernanza no funciona sin rendición de cuentas. Defina quién es responsable de mantener la calidad de los datos, qué estándares deben aplicarse y cómo se garantiza su cumplimiento. Unas funciones y responsabilidades claramente definidas evitan ambigüedades y refuerzan la confianza en los datos.
3. Elegir un modelo de gobernanza
Centralizado, federado o híbrido: seleccione la estructura que mejor se adapte a su organización y defina claramente sus límites y responsabilidades. El modelo adecuado permite equilibrar el control con la eficiencia y garantiza que la gobernanza pueda escalar a medida que crece su negocio.
4. Integrar la gobernanza en la cultura corporativa
La gobernanza de datos no es simplemente una lista de comprobación, sino una forma de entender y gestionar los datos. Considérelos un activo estratégico de la organización. La alta dirección debe impulsar activamente la Gobernanza de Datos e integrarla en los procesos y flujos de trabajo cotidianos. Cuando la gobernanza forma parte de la cultura corporativa, se consolida y perdura.
Cuando la gobernanza funciona, los rendimientos mejoran. No solo en cuanto a volumen, sino también en cuanto a calidad. Las carteras se vuelven más estables porque las decisiones se basan en señales fiables, no en ruido. El rendimiento se entiende mejor porque los factores que lo impulsan están claros. La eficiencia aumenta a medida que bajan los costes de los errores y el gasto en datos redundantes. Y el riesgo se vuelve más manejable porque puedes controlar las exposiciones con confianza.
La IA, las nuevas clases de activos y el creciente escrutinio regulatorio hacen que la gobernanza sea más importante que nunca. Los resultados de la IA deben poder rastrearse hasta unos datos de entrada de alta calidad. Para entrar rápidamente en nuevos mercados se necesitan marcos de gobernanza que se adapten al crecimiento. Las empresas que dominen la gobernanza avanzarán más rápido, competirán de forma más inteligente y generarán una confianza duradera.
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